Mtra. Alba Patricia Rodríguez Chamorro[1]

Uno de los retos que han enfrentado los reguladores y los participantes del sistema financiero en la incorporación de la regulación que rige a las entidades financieras sobre los Factores Ambientales, Sociales y de Gobernanza (Factores ASG), es definir o identificar los vehículos o valores considerados como “verdes o sostenibles” diferenciados claramente de los que no lo son.

Para ayudar a este objetivo, algunas jurisdicciones han emitido “Taxonomías”, sistemas de clasificación de actividades económicas seleccionadas con base en criterios científicos que ayudan a establecer un parámetro conforme al cual se pueda identificar a una actividad como verde o incluso como sostenible.

Desde el 2018, la Comisión Europea ha trabajado en la creación de una Taxonomía Europea[2]. Es decir, un sistema de clasificación de las actividades económicas que contribuyen sustancialmente a los objetivos medioambientales de la Unión Europea (UE), basados en la ciencia. En consecuencia, en junio del 2020, se adoptó el “Reglamento sobre la Taxonomía” proporcionando un sistema de clasificación sólido y científico. La clasificación de una actividad económica se basa en los cuatro criterios siguientes:

  1. La actividad económica contribuye a uno de los seis objetivos medioambientales
    • Mitigación del cambio climático.
    • Adaptación al cambio climático.
    • Uso sostenible y protección de los recursos hídricos y marinos.
    • Transición a una economía circular.
    • Prevención y control de la contaminación.
    • Protección y restauración de la biodiversidad y los ecosistemas.
  2. La actividad económica no causa “ningún daño significativo” a alguno de los seis objetivos medioambientales.
  3. La actividad económica cumple con las “salvaguardias mínimas”, como los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos de la ONU, para no tener un impacto social negativo.
  4. La actividad económica cumple los criterios técnicos de selección elaborados por el Grupo de Expertos Técnicos de la UE.

Esta herramienta de clasificación ha sido utilizada como referencia en distintos ordenamientos financieros. Por ejemplo, en la Directiva de información no financiera (NFRD por sus siglas en inglés) de la UE y en el Reglamento de divulgación de las finanzas sostenibles (SDFR por sus siglas en inglés) [3].

Estos ordenamientos establecen ciertas obligaciones de revelación de información en donde las empresas sujetas a dichas normas deben revelar la proporción de facturación, gastos de capital y operativos asociados con las actividades incluidas en la Taxonomía y la alineación de sus productos con esta, es decir, en qué medida las inversiones subyacentes al producto financiero se encuentran en actividades económicas que califican como ambientalmente sostenibles según la Taxonomía.

La UE contempla ampliar las actividades sostenibles incluidas en la Taxonomía considerando el resto de los objetivos medioambientales antes señalados (ahora solo abarca adaptación y mitigación al cambio climático), además de utilizarla como referencia en otro tipo de disposiciones financieras. Por ejemplo, como base para identificar si un Bono es verde.

Otras jurisdicciones como China y Colombia también han publicado sus propias Taxonomías, siendo este último país el pionero en América publicando uno de estos sistemas de clasificación[4]. Dentro de sus objetivos ambientales se encuentran los siguientes:

  1. Mitigación del cambio climático.
  2. Adaptación al cambio climático.
  3. Conservación de los ecosistemas y biodiversidad.
  4. Gestión del agua.
  5. Gestión del suelo.
  6. Economía circular.
  7. Prevención y control de la contaminación.

Siguiendo la misma dinámica, la Taxonomía Colombiana es un sistema de clasificación de actividades económicas y activos que contribuyen al logro de los objetivos y compromisos ambientales del país. Corresponderá a las autoridades reguladoras, emitir disposiciones que tomen como referencia esta Taxonomía en la incorporación de obligaciones de revelación, por ejemplo, sobre emisoras de valores o entidades financieras.

Tanto la Taxonomía Europea como la Colombiana tienen metas ambientales específicas. En el caso de México el Comité de Finanzas Sostenibles, conformado en el marco del Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero, está trabajando en la construcción de una Taxonomía que no solo considere objetivos ambientales, sino que también incluya objetivos sociales y de gobernanza.

Esto es un reto sin precedentes, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público está a cargo del grupo de trabajo conformado por autoridades financieras, representantes del sector financiero y expertos académicos que están trabajando en la construcción de esta Taxonomía, seguramente pronto tendremos más noticias sobre los avances que han alcanzado.

[1] Graduate Researcher en LegalTec Lab. Estudiante del Doctorado en Política Pública, Escuela de Gobierno y Transformación Pública, Tecnológico de Monterrey.

[2] https://eu-taxonomy.info/

[3] European Commission. EU taxonomy for sustainable activities. “Taxonomy Regulation and delegated acts” Visto en: https://finance.ec.europa.eu/sustainable-finance/tools-and-standards/eu-taxonomy-sustainable-activities_en

[4] SFC. Comunicados de prensa. “Colombia es el primer país de América en publicar una Taxonomía verde”El 11 de abri de 2022, el Presidente Iván Duqué hizo el lanzamiento de la Taxonomía en la Bolsa de valores de Nueva York. Visto en: https://www.superfinanciera.gov.co/inicio/sala-de-prensa/comunicados-de-prensa-/comunicados-de-prensa-/colombia-es-el-primer-pais-de-america-en-publicar-una-taxonomia-verde-10111014